Su cuadro era devastador: múltiples fracturas, una costilla quebrada, lesiones internas y un dolor imposible de aliviar. Floqui fue dejado bajo la lluvia, herido, sin ayuda y sin que nadie se hiciera responsable del daño causado.
Desde DLP expresamos un repudio total y absoluto a este acto de crueldad. Atropellar y huir no es un accidente: es abandono, es violencia y es una muestra de la falta de humanidad que no puede seguir siendo tolerada.
Gracias infinitas a quienes lo rescataron, lo cuidaron y a cada seguidor que compartió la historia, reaccionó o colaboró. Cada gesto demostró que la empatía aún existe.
Floqui no sobrevivió, pero su dolor nos duele a todos. Su historia nos obliga a actuar, denunciar y exigir conciencia.
Descansá en paz, Floqui. Nadie merece sufrir así.
Diario La Paz